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SI ERES MAMÁ... YA HERISTE A TUS HIJOS

Si... y es realmente importante que asumamos nuestra responsabilidad y comencemos a trabajar en nosotros, como adultos responsables y amorosos, para sanarnos y ser mejores guías para nuestros pequeños.


¿Sabías que estas heridas que causamos desde que son concebidos, son los causantes de que ellos tengan un crecimiento y desarrollo deficiente?


La verdad, es que podemos brindarles un techo, educación, vestido y alimento; pero si las necesidades emocionales especificas de los pequeños, no son cubiertas en el tiempo y orden correcto, ellos crecen ya con muchas carencias afectivas que después comienzan a sabotear su vida en la adolescencia y la vida adulta.


¿Sabías que lo mismo sucede con los profesores de nuestros hijos?


Cualquier adulto que esté a cargo de niños pequeños, tiene la responsabilidad de mirarse profundamente para no proyectar ni transmitir en los niños a su cargo, cualquier necesidad propia no satisfecha. Y lo cierto es muchos de los profes, de los más pequeñitos y de los mayores también, llevan un niño interno que herido que está buscando aún quién pueda cubrir sus necesidades afectivas.


¿Sabías que hay formas de sanar-nos y así aliviar las heridas que hemos causado en ellos?


Siempre que hablamos de mirarnos, hablamos de un camino a través del cual nos conocemos un poco más y vamos en el camino, haciéndonos cargo de las carencias propias en nuestras diferentes etapas de la vida... entonces, nos hacemos responsables y podemos tratar con otros pequeños, sin interferencias que la gran mayoría de las veces son inconscientes.


¿Quieres conocer algunas de las necesidades específicas que necesitábamos fuera cubiertas por nuestros padres en su momento y que hoy, como padres debemos atender en ellos?


Estas necesidades dependen de la edad; lo principal es conocerlas todas y satisfacerlas desde el inicio... para no dejar vacíos en el camino... Esto no va a evitar que en el futuro nuestro hijos o alumnos tengan problemas... pero si va a permitir que puedan seguir su destino sin tantas piedras, un camino más limpio donde puedan estar más conectados con su esencia y SER ellos.


Desde nuestra concepción hasta los 9 meses de vida, teníamos la necesidad de tener UN VÍNCULO, un puente interpersonal, sobre todo con nuestra mamá; necesitábamos que nos cuide y alimente y que nos sirva de espejo. Ya se que has escuchado esto antes, lo que sucede es que esta necesidad se ha vuelto tan superficial que esta relación, primera y TAN DETERMINANTE en nuestra vida se la lleva a cabo de una forma muy práctica, poco comprometida y sobre todo... poco o consciente. No solo se trata de que nuestra madre esté a nuestro lado, sino de que esté sana... emocionalmente sana y consciente y esto sucede desde el momento en el que fuimos concebidos. apartar de ese momento y hasta aproximadamente los 3 años.... todo lo que sentía nuestra mamá lo sentíamos nosotros como propio; no sólo porque psíquicamente veíamos a nuestra mamá como una extensión nuestra; también porque compartimos su campo energético individual... ya que el nuestro estaba aún débil. esta sensación de dependencia y de pertenencia es básica para el desarrollos y crecimiento sano de cualquier niño... necesitábamos sentirnos dependientes.

Teníamos la necesidad de vivir un NARCISISMO sano; lo cual consistía en sentir que nuestra mamá nos tomaba en serio y que nos aceptara en todas nuestras facetas, que nos amara sólo por SER lo que ya éramos, necesitábamos que nos admirara y nos valorara, que nos tocara y nos tratara con cariño; necesitados tener la seguridad de que no nos abandonaría... pero, a modo de ejemplo: ¿cómo podíamos confiar al final del día en ella si, desde bebidos nos dejó llorando en la cuna o el corral para no mal educarnos (porque así decía el pediatra de aquella época que era mejor para que creciéramos independientes)?

Tuvimos la necesidad de una SANA IMAGEN MATERNA; porque necesitábamos que ella estuviera conectada y consciente de su yo y de su nuevo rol... desde que supo que estábamos ya con ella... que se haya amado a sí misma y a todas sus nuevas facetas, su cuerpo y que se sintiera relajada y cómoda con los cambios. Lo cierto es que ella, no pudo transmitirnos una sensación de bienestar físico si ella no la tuvo... necesitábamos que ella confiara en sus instintos encaminados hacia la vida; de lo contrario nosotros nos asustamos ante lo que la vida nos trae y sobre todo... ante nuestros propios instintos.

En este período de tiempo, nosotros estuvimos inmersos en la persona de nuestra mamá, así, sentíamos lo que ella sentía, nos enojábamos cuando ella se enojaba... ¡y sentíamos por nosotros mismos... lo que ella sentía por nosotros!, necesitábamos tener un sano REFLEJO en este tiempo, lo que a nosotros nos llega es el sentimiento y lo que ella sentía por nosotros, es lo que nos importaba... antes que tener una mamá que desempeñe un papel de buena madre ante los ojos externos.

Uf!!! necesitábamos MIMOS que nos tocaran y nos cogieran en EL MOMENTO EN EL QUE LO NECESITÁBAMOS; lastimosamente se educó mucho a nuestras mamás, para que no nos cojan en brazos porque de esa manera nos mal criaban!!! pero si estuvimos 10 meses en su interior y creo que ella es yo y siento lo que ella siente, y soy 100% dependiente de ella... cómo no iba a necesitar que me tocara, me cargue y me mime cuando lo necesitaba? La verdad es que no éramos unos tiranos... éramos pequeños que necesitábamos de nuestra mamá! que nos alimentara cuando teníamos hambre.. . cuando tuviéramos hambre y dormir cuando estábamos cansados. Teníamos la necesidad de que se nos bañara y mantuviera limpios, que nos limpiaran cuando hacíamos nuestras necesidades corporales; lo cierto es que no podíamos cubrir esas necesidades solos; estas necesidades de dependencia debían ser satisfechas por ella o la persona con quien construimos ese primer vinculo importante y único. Y es que no se trataba solo de que nos cambiaran como robots, no... necesitábamos que se nos mirara los ojos, que nos hablaran y nos hicieran sentir que todo estaba bien y que era normal, que hubiera amor mientras y presencia completa mientras se nos atendía y mimaba.

Necesitábamos del ECO bondadoso y amoroso, escuchar voces de bienvenida, cálidas y apacibles al rededor; arrullos, canciones y mimos; y también una voz firme y segura que nos indicara seguridad; necesitábamos de alguien que confiase en el mundo y en su sensación se SER a través de confiar en el mundo exterior; necesitábamos confiar en el mundo exterior. Esa confianza versus la desconfianza... y que la balanza siempre estuviera del lado de la confianza; de esta forma, sabiendo que el mundo es un lugar seguro y confiable, podíamos ser quienes éramos.


La no satisfacción de las necesidades en esta etapa causa, por nombrarlas algunos trastornos en el crecimiento como por ejemplo: no crecer internamente y vivir un abandono emocional... dos de los causantes de muchos problemas en los adultos.


Entonces... si tú, adulto, papá, mamá, profesor... todavía llevas en tu interior un niño o niña que está herida, criarás a tu hijo con este niño interno aterrado, dolido y egoísta; caerás en los mismos errores que tus padres cometieron o en el intento de hacer lo contrario, intentarás ser el padre o madre perfecto con el que soñó TU niño interior... el niño o niña que fuiste alguna vez. Desde ese lugar, no somos libres para SER padres sanos.


Te invito a mirarte, a conocerte, a concederte un tiempo para ti, para educarte y prepararte para ser papá, mamá, profesora, tía, niñera... Para ser un adulto sano para criar niños sanos.


En otra entrada, compartiré las necesidades entre los 9 meses y los 3 años; la etapa de nuestros primeros pasos; mientras tanto pregúntate:


  • ¿Siento que alguna de estas necesidades no fue cubierta en mi infancia?

  • ¿Tuve a mi mamá conmigo cuando nací?

  • ¿Qué sé de mi nacimiento, quién estaba allí?

  • ¿Qué sé de mi concepción?

  • ¿Recibimos mimos, palabras de bienvenida?

  • ¿Nuestra mamá se sentía cómoda consigo mismo?

  • ¿Papá estuvo con mamá durante el embarazo y luego de mi nacimiento?

Estas son alguns de las preguntas que puedes hacerte para sondear cómo fue esta etapa en tu vida; y si tienes hijos, realízate las mismas preguntas; si sientes que de pequeño no tuviste cubiertas estas necesidades; busca ayuda profesional para que te acompañe en el proceso de reivindicación y recuperación de tu niño o niña interior.


Con cariño

Stefie

2014


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