¿CONOCIMIENTO O CONSCIENCIA?

He podido comprobar que hay una gran diferencia entre tener el conocimiento y tener la consciencia sobre algo; voy a comenzar con un ejemplo para clarificar esta idea.

Muchísimas personas fuman cigarrillo porque “les gusta” de hecho, yo formaba parte de ese grupo hace muchos años; estaba convencida de que realmente me gustaba, y por supuesto, no tenía planeado dejarlo; luego de esta certeza que incluso pregonaba como prueba de mi autoconocimiento, un día descubrí que en realidad no me gustaba tanto, ya escuchaba lo perjudicial que era para la salud y comencé a prestar atención a lo que ocurría en mi cuerpo luego de fumar; yo comencé a incorporar en mí este conocimiento; ya sabía que era dañino, que despedía un olor desagradable, que en ese momento lo disfrutaba, pero al poco tiempo no me sentía muy bien… y buscaba otro, que me costaba hacer ejercicio físico, etcétera; sin embargo pasaron un par de años más, para que realmente lo dejara partir de mi vida.


7 años han pasado desde ese día y he tenido muchos momentos de reflexión para comprender cómo lo hice un día, por pura decisión y sin síndrome de abstinencia; la respuesta está en la consciencia. Podemos tener el conocimiento de muchas cosas, y ese conocimiento se queda a un nivel todavía superficial, en un nivel en el que nos sirve para mantener nuestros diálogos internos o para mantener conversaciones con otras personas, para justificarnos y para defender un punto de vista, y eso está bien, porque cada persona tiene su propio tiempo y espacio para incorporar los conocimientos a su vida y decidir si toma consciencia de ellos o no. Sí, DECIDIR; porque en realidad es un tema de decisión; decidir si al asumir ese conocimiento se está dispuesto a dejar de ser quién se ha sido hasta entonces, decidir si al cambiar algo en la forma de vivir, las personas que nos rodean seguirán estando cerca, decidir lanzarse al vacío y experimentar algo nuevo.


Hay un punto que debemos tener en claro y es que cuando tomamos consciencia de algo, inevitablemente “perdemos la inocencia”; esto quiere decir que, cuando asumimos una idea nueva y la incorporamos a nuestra vida para bien, o dicho de otra manera, tomamos consciencia; ya no podemos seguir viviendo como antes; ya no podemos “hacer como si nada pasara”; es por esto que es un tema de decisión.


Esto lo podemos aplicar a cualquier área de la vida; por ejemplo; si estás envuelta en una relación que te causa dolor; al inicio, pensarás y estarás convencida de que la culpa es de tu

pareja; que él es el malo de la película y que no se da cuenta de lo “buena” que has sido ni de todo lo que haces por él y por la relación. Pasa el tiempo y comienzas tal vez a ir a terapia o entras en un camino de autoconcimiento y transformación y comienzas a recibir información, de que en realidad, nosotros atraemos las experiencias, las parejas, los trabajos, los dramas, etc., y que en realidad lo que sucede es un reflejo de tu mundo interior. Ya tienes este conocimiento y al inicio ni siquiera le prestas mucha atención, porque parece una locura… es más fácil a primera vista ser la víctima; y ¡está bien… es tu proceso, tu tiempo, tu espacio!. Pero pasa un tiempo más, y continuas leyendo sobre el tema y algo en ti comienza a movilizarse y un día, decides que no quieres más de eso, te das cuenta que definitivamente, mientras tú no te ames y te respetes, otros no lo harán por ti… has tomado consciencia; y comienzas a incorporar este conocimiento en tu vida; ahora decides dejar de ser la víctima y hacerte responsable de tu vida y de lo que en ella sucede; ahora, no hay que hacer un gran sacrificio para cambiar, para trabajar en ti misma, para aprender a amarte, para alejarte si es necesario; todo lo que viene después es consecuencia de que adquiriste la conciencia necesaria para aplicar ese conocimiento en tu vida, para ir un paso más allá.


Entonces practiquemos la honestidad con nosotros mismos, sólo cuando hemos tomado consciencia, cuando hemos perdido la inocencia, podemos incorporar en nuestra vida lo que estemos dispuestos a asumir; no necesitamos hacer las cosas para complacer a oras personas, ni empujemos a los demás a hacer las cosas a nuestro ritmo; cada uno tiene su propósito, su espacio y su tiempo.


Con cariño

Stefie

2014