Una historia de Amor...parte uno

Hace unos días en consulta, llegó una muchacha en su temprana adolescencia, ese tiempo en el que la inseguridad es el pan de cada día. Me llené de ternura cuando la noté más radiante y bella que de costumbre, estaba con la cara y el cuerpo un poco más abiertos y relajados; solía llegar siempre con capucha y casi completamente cerrada, sus ojos... generalmente apagados.


Me dijo: Conocí a un chico, estamos hablando; sonreía y los ojos se iluminaban, las mejillas se iban tornando de un rosa muy hermoso.


Oh! que bello, ahora comprendo tu semblante... y no quiero decir que sin esta nueva ilusión no puedas estar igual de bella y radiante; lo que sucede es que este tema de la ilusión y el enamoramiento tienen un propósito mayor, una misión hermosa del alma, un llamado del espíritu.


- ¿Del espíritu? me dijo.

- Sí, respondí. Ya se qué por ahora no tienes claro en qué creer, y no te digo que me creas, sólo ábrete a la posibilidad de que quizás, lo que te voy a decir pueda ser parte de una Verdad.

- Está bien. Dijo luego de hacer una mueca.

- Le recordé: imagina al Espíritu como esa parte grande que salió de la Fuente un día y al alma, como esa partecita del Espíritu, que bajó un poco más para permanecer en este cuerpo en esta experiencia de vida. (Ya habíamos explorado este tema antes).


Le conté que cuando dos personas se encuentran y se despierta esa ilusión y esa alegría; ese cosquilleo en la panza, esas ganas de pasar el día entero hablando, de estar juntos; en el campo energético se eleva la frecuencia que se expande y los envuelve, así como envuelve el espacio y las cosas de cada uno. Es una energía de tonalidad rosa y es muy agradable porque nos recuerda que somos amor, que de un espacio donde siempre es así es de donde venimos.


Estoy segura que ese tiempo de sonrisas permanentes, trae el potencial de elevarnos en consciencia y claro, ya que generalmente olvidamos que somos ese amor, porque es parte de las reglas de venir a esta Tierra; el Yo Esencial que vive en el interior de este perfecto traje, esta parte que está intacta, que no tiene heridas y que sabe perfectamente que es una chispa de la misma Fuente, el alma en cuestión; se encarga de proyectarse afuera en alguien que nos mira viendo cosas hermosas, y viceversa. Nos mira con amor. La famosa ley del espejo.


- Pero me dijiste que cuando algo incómodo pasaba en mi vida, debía ser muy observadora y estar muy atenta para reconocer qué era esa persona o situación estaba mostrando de mi misma. Me dijo. (También habíamos hablado un poco sobre el espejo y la proyección)

Ya. Dije: Lo que sucede es que no hacemos espejo sólo con las cosas que necesitamos sanar o transformar.

Nuestra estructura es tan perfecta que también espejamos aquello que somos en realidad y que olvidamos. Y se me antoja creer que el enamoramiento nos trae ese regalo. Poder ver a través de los ojos y el tacto del otro, y de cómo lo miramos y tocamos, que somos suficientes, perfectas, amadas, hermosas. Que nos merecemos un lindo amor y que somos capaces de despertarlo en otros... por la tanto contamos con total capacidad de activarlo por nuestros propios medios y para nuestro mayor bien.


Y es que cuando estamos en ese estado, todo esta bien! Nos volvemos creativas, alegres, despiertas, activas. Vamos desparramando amor por donde pasamos, aunque no sea de forma consciente. Es tan fuerte esa energía, hay tanta luz y expansión que brillamos de adentro hacia afuera,literalmente. Por eso es que es tan hermoso enamorarse. Es la magia que se desprende cuando bailamos al compás del Universo.


- ¿Cómo se puede brillar de adentro hacia afuera? preguntó

Para este entonces escuchaba atenta y se emocionaba con lo que escuchaba, pues llevaba un par de semanas sintiéndose así.

- No lo hemos visto con nuestros ojos, al menos yo, no lo recuerdo conscientemente. Sucede que a través de nuestros ojos físicos podemos ver las cosas porque la luz que le llega a cada persona u objeto la refleja. Cada uno de nosotros es luz, el alma es luz y contamos con todo un sistema energético que nuestros ojos no ven, pues son campos más sutiles, vibran más rápido. Con entrenamiento pudiésemos acceder a una percepción elevada y así empezar a percibirlos. La cosa es que, mientras más elevamos nuestra frecuencia, menos luz reflejamos de la que viene del exterior y más luz expandimos desde dentro; es lo que Jesús y muchos otros hombres y mujeres hicieron... y siguen haciendo.


Cada vez que vemos a un bebé y atrae nuestra atención y embobamos con él, o un hombre o mujer se ha trabajado internamente mucho y es capaz de generar un estado de paz y serenidad a quienes están a su alrededor ó cuando dos personas se enamoran, tenemos un destello de ese brillo que se expande, del interior al exterior y nos atrae.


Agregué: disfruta de este tiempo y se consciente de que son un reflejo el uno del otro, y por ahora están espejando el amor y lo perfectos que son. Aprovecha esta ola de creatividad, de luz, de buen humor y de radiancia.


- Tengo miedo. Dijo: Es que si me enamoro y me es infiel, me voy a sentir más insuficiente de lo que ya me siento.


Continuará...