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EL FALSO PODER, LA FALTA DE FUERZA


Hubo un tiempo, cuando iba por la vida con una seguridad que me parecía apropiada y sentía única e imponente. Creía que podía comerme el mundo con ella. La asumí en la adolescencia y la sostuve hasta inicios de mis 30´s.


Era una fuerza que estaba sostenida con rebeldía; una rebeldía que a su vez, se sostenía en en enojo y en una inseguridad latente, que cubrí con el fango de la culpa y la vergüenza que dejaron en mi, los efectos de algunas decisiones que tomé en esos tiempos.


Me cuesta admitir cuanto tiempo me tomó pedir ayuda; tuve varios intentos fallidos. Reconozco que busqué ese apoyo en gente que estaba tan perdida como yo; en esa época realmente creía que podría encontrar alivio en ellos. Por supuesto que hoy reconozco que eran intentos que buscaba precisamente para no encontrar aún soluciones reales.


Mi mirada en esa época, era altiva; hoy sé claramente que era una altivez falsa. La mirada estaba fija en un horizonte puntual, falto de flexibilidad, sin movimiento. Sin brisa. Esa mirada que está apurada por llegar a un lugar donde supuestamente será feliz.


Esto debe haber durado cerca de 15 años.


Ya habían pasado 3 años desde que hicieron una Constelación para mi, esa en la que literalmente salí de un estado de muerte; volví a respirar y a conectarme con la vida a colores. Corría el año 2010 y elegí entrar a formarme como Consteladora Familiar. Un camino que hoy, 12 años después, me agradezco profundamente haber seguido. No me cabe la menor duda de que fue el mismísimo Jesús, quien me guió hasta allá.


Durante los primeros módulos de esa formación, nos sugirieron leer el cuento ¿Dónde están las monedas? de Joan Garriga; fue entonces cuando me di cuenta de que ese poder que sentí por tanto tiempo, era un falso poder, una fuerza sin fuerza. Entendí claramente que ese horizonte que buscaba estaba gobernado por la ira y por la idea de que huyendo, alejándome y quejándome iba realmente a encontrar mi paz.


5 cosas que aprendí de este cuento y que sigo ejercitando en mi día a día


  1. Las "monedas" que me dieron mis padres, son las correctas para mi. Con ellas puedo hacer maravillas con mi vida.

  2. El agradecimiento honesto, abrió la llave para recibir más.

  3. La verdadera honra a mis padres, los engrandece y cuando ellos se engrandecen, yo me enriquezco y brillo más.

  4. Brillando, con la luz propia que me habita, el camino de la vida se volvió más sereno y gozoso.

  5. Todo éxito que reconozco en mi vida, lo he conseguido gracias a ellos, y a las monedas que me dieron.

  6. Aceptar con Amor, lo que de ellos viene, me da la verdadera libertad para ser más abundante y feliz, en todos los aspectos de mi vida.

Hoy, quiero compartir contigo este cuento e invitarte a mirar si has estado viviendo desde ese falso poder.


Quiero que despliegues tus alas, con las raíces correctas. Que te re descubras brillante, completa, plena. Que tomes aquello que tus padres te dieron, empezando por el material que tejió este cuerpo que habitas, como los tesoros perfectos para que hagas tu camino.


Que te animes a hacer tuya la grandeza de ellos, en lugar de la pequeñez en la que te pudiste haber quedado mientras silenciosamente te quejas por lo que te hubiera gustado que fuera y no fue; mientras esa niña que aún eres, sigue buscando a un mejor papá o a una mejor mamá. Mientras esa adulta que eres hoy, y cree que los "perdonó", sigue teniendo resentimientos con ellos; sigue manteniéndose distanciada internamente de ellos.


Que no te quepa la menor duda, de que tu vida en esta Tierra, fue posible porque los elegiste y porque ellos te dieron su 100%. Que recuerdes, que esas monedas con las que llegaste (vas a comprender lo que monedas quiere decir, cuando leas el cuento completo), pueden aún convertirse en un millón; como también puede parecerte que se te están agotando. De ti depende querida.


Siéntete libre de compartir tus insights en comentarios ;o)


Con Amor

Stefie


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